Queridas amigas lectoras:

Llegamos a septiembre, mes en que Centroamérica celebra 192 años de la independencia de España, desde entonces se dice que somos un país libre, soberano e independiente.

Pero, un país soberano es el que goza de su propio territorio y nadie de afuera se entromete, donde sus pobladores obtienen provecho de sus riquezas, cuidando el agua, el bosque y demás recursos. En un país soberano los gobernantes cuidan del territorio y de sus riquezas para beneficio de la población, evitando que grupos de poder locales o extranjeros se apoderen de ellos.

Un país libre está habitado por personas libres que pueden escoger qué pareja  y tipo de familia formar, derecho que nos niega el Código de la Familia. En un país libre sus gobernantes respetan la individualidad de cada mujer y hombre, no amenazan las conciencias ni aprisionan voluntades como ocurre con el personal médico que bajo amenaza de cárcel no puede realizar un aborto terapéutico, aunque la vida de una niña, adolescentes o mujer corra peligro por un embarazo.

Los gobernantes de un país libre y soberano no lo venden, ni regalan como ocurrió en el mes de junio, en que el Presidente de Nicaragua firmó un acuerdo comercial con un empresario chino para que en nuestro país se construya un canal que comunique al Océano Pacífico con el Atlántico. Este canal interoceánico afectará las aguas del Lago Cocibolca que es potable, buena para beber. Además afectará la flora, fauna y la vida de las poblaciones por donde  pase.

Las comunidades indígenas de la Costa Caribe consideran que esta ley es inconstitucional, pues lesiona la Ley de Autonomía de la Costa Atlántica creada en los años 80, que establece que las tierras son propiedad de los pueblos originarios de la zona.

Esta ley da total autoridad a la empresa extranjera para tomar cuanta tierra y fuentes de agua necesite, lo libera de pagar impuesto y de cumplir con las leyes nacionales. Y si por alguna razón no funciona, Nicaragua se ha comprometido a indemnizar, o sea, pagará grandes sumas de dinero a este empresario; el que saldrá de las reservas del Banco Central de Nicaragua, dinero que pertenece al pueblo de Nicaragua y no al gobierno ni a sus funcionarios.

Las festividades patrias nos obligan a reflexionar y a preguntarnos ¿Somos ciudadanas de un país libre donde se respetan los derechos individuales y colectivos? ¿Somos un país en verdad soberano e independiente? Reflexionemos sobre el país que de verdad queremos, necesitamos y estamos dispuestas a construir entre todas y todos.