Portada LB 98 Mayo2015
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En nuestra opinión

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Cuando el crédito vale la pena

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Descobijemos la sexualidad

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El amor, se siente o se aprende?

Oyanka en sus 22 años continua “en el nuevo camino”

Los libros no muerden

Lo que Cocinamos

El horóscopo feminista de Madame Prosilapia

Querida amiga lectora:

Cada 28 de mayo conmemoramos el Día por la Salud de las Mujeres, como un recordatorio para el Estado de abordar las múltiples causas de enfermedad y muerte que afectan a las mujeres, para reducir la mortalidad materna y para que desarrolle acciones que eviten el sufrimiento por complicaciones graves que nos dejen con consecuencias para toda la vida

Profesionales de la salud han manifestado su preocupación por los reportes de las instituciones a cargo de dar seguimiento a este problema de salud, quienes no incluyen las muertes de mujeres durante el embarazo, parto y puerperio, o las nombran con causas no ligadas a esta etapa, para generar una imagen positiva y de resolución del problema. Tampoco tienen un registro de los embarazos de niñas y adolescentes producto violación sexual, lo que dificulta enfrentar las raíces de esta problemática.

Unido a esto, en abril entró en vigencia el Código de la Familia, el que se contradice al decir que velará por el derecho superior de las niñas y adolescentes, pero aprueba que se considere mayor de edad a una chavala de 16 años al quedar embarazada, tener un hijo o casarse. Además no dispone medidas por parte del Estado para frenar el abuso sexual y evitar los embarazos de niñas y adolescentes.

28 de mayo.ilustracion

¿Por qué el Estado oficializa y hace ver como normal o natural que chavalas de 16 años tengan hijos? Estudios sobre el tema señalan que los embarazos en adolescentes profundizan aún más la situación de pobreza, analfabetismo y falta de oportunidades para ellas y sus familias, inciden en su calidad de salud y la del bebé.  Añadamos a esto la penalización del aborto terapéutico, que obliga a niñas de 10 años, que han sido violadas y embarazadas, a ser madres.

Este Código se refiere a las mujeres solamente en su rol de madres, dadoras de vida, cuidadoras de la familia e ignora a las relaciones de hecho estable donde ambas son mujeres, desconociendo la individualidad como ciudadanas y personas con todos sus derechos.

Todo esto tiene que ver con nuestro cuerpo y las decisiones que tomamos sobre él, o sea, sobre nuestras vidas. Las leyes y políticas deben dejar de tratar nuestro cuerpo como  si fuera un estuche o como una carta para sostener el poder político y religioso. Queremos leyes y políticas que beneficien nuestros cuerpos y nuestras vidas, donde nuestras decisiones sean respetadas y el bienestar físico y emocional de las niñas, adolescentes y mujeres de todas las edades esté sobre cualquier otro interés. 

Amar y cuidar nuestra salud y nuestro cuerpo no es una tarea solo de nosotras, sino también del Estado y las comunidades.