Indice 

  • En nuestra opinión
  • Detengamos el abuso sexual en las escuelas
  • “Vivo con lo que la tierra me da”
  • Chavalas construyendo su futuro
  • Comunidades unidas frente a la violencia 
  • Defensoras de Derechos humanos
  • Aprender para cambiar

La portada 96 final

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Queridas amigas:

Los aires de fin de año ya refrescan nuestros pulmones, entramos a la recta final de un año que ha estado lleno de retos para mantener vigentes derechos conquistados a punto de esfuerzos por nosotras y las mujeres que estuvieron antes, de Nuestras Ancestras.

Por el derecho a una vida libre de violencia es el lema de la campaña anual que impulsamos desde la Red de Mujeres Contra la Violencia, el que irá acompañado de diversas demandas que desde el movimiento de mujeres planteamos ante el Estado, el Gobierno y la sociedad. La correcta aplicación de la Ley 779 y No a la construcción del gran canal son dos de estas demandas que han convocado no solo al movimiento de mujeres, sino a la sociedad nicaragüense en general.

La Reforma a la Ley 779 y la Ley del Gran canal son las leyes que más recursos por inconstitucionalidad han generado en toda la historia de la Corte Suprema de Justicia, otra forma de lucha que aunque está desprestigiada por ser eficiente para unos e inexistente para otros, se hace necesaria situándola en su justa dimensión de los derechos políticos, sociales y económicos que poseemos las y los nicaragüenses.

Décadas de arduo trabajo, miles de víctimas de la violencia de género y demasiadas vidas perdidas producto del femicidio tuvieron que sumarse para lograr la aprobación de la Ley 779, pero un año bastó para que esta fuera reformada dando lugar a la mediación entre el agresor y la víctima. Dos años después un Decreto Presidencial trata de cambiar por completo su sentido y su principal razón de ser: resguardar el bien jurídico más preciado que es la vida de las personas, en este caso, la vida de las mujeres de todas las edades.

Por otro lado, ¿Qué implicaciones tendrá para la vida de las mujeres una construcción de gran envergadura como la construcción de Gran canal? Es una pregunta que nos hacemos ante la ausencia de información oficial sobre una obra que influirá en todos los ámbitos de la vida nacional. Nuestro país, geográficamente quedaría partido en dos, comunidades enteras, como la Never Oporta de San Miguelito, será tan solo un recuerdo en la vida de su gente que tendrá que emigrar con la indemnización económica que el empresario chino Wang Ying determine, sin importar el arraigo que la gente tenga por su tierra, sus casas, sus propiedades, pasando por encima del derecho humano fundamental a poseer un lugar donde vivir en paz y tranquilidad.

Todas las personas tienen derecho a su seguridad, a elegir libremente el lugar donde vivirá, a gozar de protección junto a su familia, a poseer una propiedad de manera individual y colectiva, así lo dicen los Artículo 3, 13, 16 y 17 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad” dice con todas sus letras el punto dos del Artículo 17 de esta Declaración.

Sin sus tierras para producir, sin sus casas y sin sus hogares, sin un futuro incierto ante la falta de información sobre la construcción de ese canal que prioriza intereses expansionistas extranjeros y los intereses económicos de la familia presidencial , ¿qué pasará con las y los miles de ciudadanos afectados?, ¿qué pasará con esas mujeres y sus familias que tanto se ufana de proteger el Gobierno?

Nuestra Constitución Política también habla del deber del Estado de proteger a sus ciudadanas y ciudadanos, a brindarles seguridad, un techo digno, a ser dueñas y dueños de la tierra que trabaja y habita, entonces esta expropiación o embargo que de hecho se hará por parte de un empresa china es una violación total a nuestra máxima ley.

A través de La Boletina queremos dejar planteada esta preocupación a todas las expresiones del movimiento amplio de mujeres, de poder hacer esa reflexión necesaria sobre las repercusiones que desde ya este mega proyecto tiene para nuestra vida hoy y en un futuro cercano.

La explotación de la mano de obra de las mujeres en los diferentes proyectos que van a la par de  la construcción del Gran canal, la trata de personas, la explotación sexual de adolescentes y niñas, la vulnerabilidad frente al VIH, son alguna de las situaciones que podríamos estar enfrentando una vez empezada la obra. Según la Ley del Gran canal, el territorio sobre la que se construya la obra se regirá por las normas y disposiciones establecidas por la empresa extranjera, ahí nuestras leyes y nuestros derechos quedarían sin efecto.

Nuestro derecho a gozar de todos nuestros derechos, a vivir en paz, a ser ciudadanas y ciudadanos, va más allá de un asunto jurídico, es un asunto profundamente humano.

Por el derecho a una vida sin violencia, exigimos el cumplimiento de la Ley 779

Por el derecho a una vida sin violencia, No al Gran canal

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